lunes, 18 de julio de 2011

Primer Contacto.

Ayer pensaba en cómo se siente recibir a un recién nacido, en una sala de parto. Solo lo puedo describir como magia. Recordé aquella vez que comprendí que mis manos, mi voz, mi tacto, sería ese primer contacto con el Universo, y sentí pánico. Yo era la mujer que iba a presentarle el mundo, y decidí cantarle. Decidí limpiar con suavidad, con caricias ese cuerpecito ensangrentado, trémulo de frío, asustado. La vida ya lo llenará de mierda después. Me disculpé de antemano, por mentirle. Le dije que el mundo no era tan malo, que su llanto era injustificado. Que valía la pena vivir. Casi lloro con él. Un hombrecito, futuro padre, cabeza de familia. Yo sería esa primera mujer en tocarlo. Tenía que dar una buena impresión. No hay cosa más hermosa, más inocente y más sublime, que un recién nacido.Si todos lo reconociéramos, ese primer contacto, tendría que ser una fiesta con música de Bach, aromas de flores, abrazos y besos.




Isabelle Cigarras.

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